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Preparar bien tu tela

Es la etapa que se salta cuando hay prisa — y la que más proyectos arruina. Preparar tu tela lleva diez minutos y te evita ver tu prenda encoger en el primer lavado. Esto es lo esencial.

≈ 5 min de lectura · actualizado junio 2026

En la aplicación, la primera etapa de un proyecto es «preparar la tela»: lavar y luego planchar. No es una formalidad — es lo que decide si tu prenda conservará su forma. Aquí va el porqué, y cómo hacerlo bien.

1. Prelavar: siempre

La mayoría de las telas naturales — algodón, lino — encogen en el primer lavado, a veces varios por ciento. Si coses primero y lavas después, tu prenda se acorta a posteriori, y todo tu trabajo de ajuste se va al traste.

Lava tu tela como lavarás la prenda acabada: misma temperatura, mismo modo de secado. «Gastas» el encogimiento antes de cortar, no después.

Para las materias delicadas (lana, seda), infórmate sobre el cuidado adecuado antes de lanzarte — un lavado demasiado agresivo puede estropearlas. En caso de duda, pregúntame: te guío según tu material.

2. Planchar antes de cortar

Una tela arrugada o ondulada se corta torcida: las piezas quedarán deformadas, y el montaje no caerá justo. Plancha tu tela bien estirada después del lavado — es el gesto que hace el corte preciso. Por cierto, mantén la plancha encendida durante toda la costura: se plancha cada costura a medida que avanzas, no solo al final.

3. Identificar el hilo

El hilo es el sentido de los hilos paralelos al orillo (el borde acabado de la tela). Las piezas del patrón deben colocarse en ese sentido: es lo que da la firmeza y evita que la prenda se tuerza al llevarla. En los patrones, una flecha indica la dirección del hilo — alinéala siempre paralela al orillo antes de prender.

4. Derecho, revés, sentido de la tela

  • Derecho / revés: identifica la cara «bonita». En algunas telas la diferencia es sutil — marca el revés con un trocito de cinta o de tiza para no equivocarte al montar.
  • Sentido de la tela: el terciopelo, las telas con pelo o con motivo orientado tienen un sentido. Todas las piezas deben cortarse entonces en la misma dirección, si no los matices o los motivos no coinciden.

5. La prueba que tranquiliza

¿Dudas sobre el comportamiento de una tela (se desliza, se deshilacha, marca la plancha)? Haz una prueba sobre un retal antes de cortar la pieza de verdad: una puntada de costura, un golpe de plancha, un sobrehilado. Cinco minutos de prueba valen más que un metro de tela echado a perder.

En resumen

Prelavar, secar, planchar, identificar el hilo y el derecho: una vez adquiridos estos reflejos, se vuelven automáticos. Tu tela está lista — puedes elegir tu patrón, cortarla con tranquilidad y pasar al montaje.